“GEIGE” Hola, ¿Algo para la música?

April 30, 2019

“Amar la vida, sin escrúpulos y a la sombra, parecen ser unos de los caminos del cine más en uso últimamente.”

 

Geige, el cuarto largometraje de Xavi Herrero, revela una mirada sensible sobre la cruda realidad, que se dibuja a través de sombra, luz, gestos y ritmo en blanco y negro. Trazos jazzísticos sobre rincones inhóspitos de Ibiza.

Finalizado El III Ibizacinefest, su director y programador , Xavi Herrero, tiene tanto cine en las venas que no le queda otra opción que iniciar una nueva película, lo que demuestra  un experimento revelador hacia su madurez profesional. “Después de ver  producciones de tanto nivel y de hablar tanto de la manera de cómo hacer cine con sus creadores, tengo un subidón incontrolable que me inspira a grabar” comenta Herrero.

 

Por eso, mientras aún recibía  reconocimientos de los Premios que lo han consagrado por su Moonfance, una mujer en la Guerra (Primer Premio Biznaga de Plata y Premio del Público  Festival de Cine de Málaga, 2019 y 5 Selecciones Oficiales más, de momento), Xavi inició su cuarto largometraje y tercer documental.  Geige será grabado en apenas 10 sesiones.

Se trata de un trabajo en que el cineasta aparece aún más libre de lo que siempre suele ser un director independiente. “Es un documental musical, experimental, rozando a veces la ficción. Pero, realmente, experimento de manera improvisada, donde hay gente normal, que en tres minutos de repente se ponen a actuar sin ensayo prévio”, ejemplifica.

Su visión, realizada aquí bajo un argumento con fondo social, se muestra cada vez más desgarrada de lo convencional y promete dar forma a nuevos pasos, libre de rótulos de la industria cinematográfica.  En su último trabajo, Herrero  hace de ¨la ficción realidad¨, otra demonstración de la evolución que le aporta el festival.  ¨Durante el Ibizacinest, hemos visto buenos ejemplos de un cine que rompe esquemas y estructuras narrativas¨, explica.

En Geige, Xavi,fusiona lo real y la ficción en proporciones exactas. A través de un constante juego de sombras, traza  un  retrato en blanco y negro sobre la felicidad naif de una persona que cree en la vida, aunque tenga todo el potencial para ser más un personaje marginal de una cruda realidad sin esperanzas.   

Hablamos del alemán Justin Tarazona, músico  indigente que, tras sus pasos por Berlín y Mallorca, viene a Ibiza, donde, hace más de 10 años, vive con optimismo las consecuencias de quién elige una vida alejada de las reglas del sistema.

Realidad que el director transmite, a través, más que nada, de una cuidada fotografía y mucha música (Xavi ha elegido 23 temas para esta película, una banda sonora donde destaca el Jazz y los acordeones circenses).

La voz habla poco en esta obra. Los gestos y las miradas súper expresivas de Justin dicen mucho más que cualquiera de sus entrevistas concedidas. Su expresión tímida delante de la cámara revela un español difícil de entender, marcado por su fuerte acento germánico. Carencia que Xavi  suprime con sus grabaciones en off, casadas posteriormente a las imágenes de Justin, sobretodo en primeros planos.

A parte de los relatos, la música también dibuja el personaje, acompañando sus caminatas por las calles inhóspitas de Ibiza todo el tiempo.

 

Cine de Ibiza

Es Geige, también, como todos los trabajos de Xavi, una historia que focaliza intensamente su escenario, preferido y único: el ibicenco. En este su cuarto largometraje en la isla, paseamos con él por la vida nocturna invernal de las callejuelas del casco antiguo, donde se concentra lo cotidiano del personaje. Es cuando se revela lo más experimental de la película, donde trazos no planificados complementan el guión, como antagonistas que aparecen naturalmente, en un camino entre lo sombrío y la esperanza.

Rasgos de una película viva ¨después de tanto trabajar en post producción con Moonfance¨, Xavi se concentró totalmente en el presente de su trabajo. Esta característica se dejó entrever en las redes sociales, antes de su lanzamiento.

Así que, previamente a su estreno, ya se puede imaginar, por ejemplo, que el guión de Geige estaría conducido por la pérdida del violín de Justin,  a través de escenas que revelan el cotidiano del músico por las calles de Ibiza. ¨ Se le rompen las gafas, le roban el violín y ya está. El hilo conductor es lo que le va a pasar después de estos hechos. Su vida es un bucle y él es feliz¨, añade Xavi, resaltando el lado más humano y social en que la película naturalmente transcurre y que el director va reconociendo durante la grabación.

Más que acompañar una ruptura de estética, Geige es un producto que camina sobre la marcha y que se va revelando poco a poco, a través de la rutina de un personaje cargado de carisma y positivismo.

Con una “Adicción consentida y controlada al alcohol”, él sale a cada día por la mañana para ir a trabajar. Y si le preguntan si echa de menos una casa: “Sí, porque le gustaría tener como cerrar las puertas de una habitación para estudiar tranquilo su música”, adelanta  Xavi.

Esta sensación se revela  a través de escenas donde, por ejemplo, muestra como Justin prepara su cama, con riqueza de detalles, en la sobre posición de cartones en la calle, en un día cualquiera.

Así que Geige no es exactamente la historia de un músico de calle de Ibiza, aunque pueda parecer la idea inicial. El guión fue transformándose  a medida que el cineasta se aproximaba al personaje. Lo que Xavi considera tema fundamental para realizar un documental: el acercamiento al documentado y lo que este transmite al público.

Por eso, quizás, destaca en la película, la relación de Justin con los residentes de Ibiza y el mundillo por el cual transita frecuentemente. Lo que notarás, si eres residente en la isla y estás acostumbrado a ver a los que viven en las calles de la ciudad y mendigan o viven de acuerdo con sus vicios por el centro.

Y si tienes una imagen más nostálgica de la isla, aunque no hayas vivido los años setenteros, te harán ilusión otros temas tocados, aunque livianamente, por el documental. La Ibiza más hippie se revive en esta película, por ejemplo, en escenas grabadas durante el mercadillo de Sant Jordi. Actual y tan retro, siempre.

Es en momentos así donde Xavi Herrero, que viene mezclando ficción, realidad e Ibiza hace tiempo, encuentra de verdad su personaje.

Esta es su cuarta película. Todas realizadas e idealizadas en el escenario ibicenco. La primera, REM, ya hacía alusión a la cercanía del cineasta a las nuevas líneas posibles del documental, donde la ficción revela la realidad.

Este, su primer largometraje, emocionó  especialmente quien conoce la relación familiar que allí existe (él es padre real de la hija ficticia en la película) ha sido seguido por Aixa, donde un señor octogenario, que figura entre los últimos constructores de barcos de madera en la isla, también fisga las emociones del espectador.

De hecho, la particularidad humana del personaje parece ser un punto de partida importante para el envolvimiento del cineasta con sus trabajos.

 

En su trabajo secuencial a Aixa, Xavi se consagró por haber sido el único en conquistar un personaje difícil. Cristinne Spengler, la fotógrafa que captó quizás las miradas emotivas más positivas de muchos conflictos de guerra, por primera vez, se deja documentar. Detrás de una historia profesional contundente, hay un ser humano lleno de carácter, especial y riquísimo, que al parecer solo Xavi supo conectar, como cineasta.

Por aún ser tan viva en su trayectoria (Moonface se encuentra en plena distribución) a ratos, a Xavi le cuesta separarse de su penúltima película. Pero como una Madre que recién parió y ya lleva otro niño en la barriga, él es capaz de hablar con amor sobre ambas: Geige y  Moonface.

El resultado esperado de su película a estrenar, no tiene porqué minimizarse ante la premiada Moonfance. Es totalmente diferente y original. Claro está que Cristinne es una fotógrafa de reconocimiento internacional. Además de estar Moonfance amparado por una visión feminista en alza actualmente que facilita un márketing certero.

Pero Geige, la película sobre un indigente que ama la música, de la cual no puede vivir con éxito, llena de esperanza  los ojos de los menos ambiciosos. Pues amar la vida, sin escrúpulos y a la sombra, parecen ser unos de los caminos del cine en uso últimamente.

 

 

 

 

 

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